Cepillado
Cepillar regularmente a tu gato ayuda a evitar nudos, mantener suave y brillante el pelaje de tu gato y puede ayudarte a detectar pulgas o garrapatas.
Recuerda siempre cepillar de forma suave y en la dirección del crecimiento del pelo. Si encuentras un nudo se paciente y no tires con fuerza.
- Gatos de pelo corto: Con un guante para peinar puedes acariciar y retirar pelos sueltos. Para el cepillado, con un cepillo de cerda suave y natural es suficiente para no dañar el pelaje.
- Gatos de pelo medio largo y largo: Lo ideal es usar un cepillo dentado grande de metal, solo recuerda tener cuidado ya que este tipo de peines penetran más en el pelaje y pueden llegar a irritar la piel del gato.
Corte de uñas
Cortar las uñas del gato es importante para evitar estar expuestos a rasguños, pues pueden producir infecciones. Si tu gato llega a rasguñarte debes lavar la herida con agua y antisépticos, en caso de ser una herida profunda o presentar síntomas de infección acudir al médico.
Antes de cortar las uñas de tu gato consulta al veterinario, te indicará cómo debes hacerlo para no lastimar a tu gato.
Cuando cortes las uñas de tu gato asegúrate que esté cómodo. Utiliza cortadores tipo guillotina, corta la parte blanca de la uña, sin acercarte demasiado a la parte rosada, si cortas cerca de esa parte puedes causar dolor y sangrado.
Limpieza general
- Ojos: Limpia suavemente desde el interior del párpado hacia el exterior.
- Orejas: Debes revisar constantemente las orejas de tu gato, si están sucias puedes limpiarlas suavemente.
- Nariz: Los gatos sanos deben tener la nariz limpia y húmeda, si necesitas limpiar la nariz puedes hacerlo con pañuelos y agua tibia.
- Baño: Puedes bañar a tu gato cada 6 semanas. Es importante familiarizar a tu gato con el agua, intenta mojarlo poco a poco y si se surgen problemas, inténtalo nuevamente algunos días después. Para evitar problemas, lo ideal es familiarizar al gato desde pequeño.